WiMAX: más velocidad y más cobertura
04 de julio de 2008 - 13:49 CET
A la tecnología WiFi le ha salido un importante competidor que ‘amenaza’ con reemplazarla totalmente en los próximos años. ¿Quién saldrá ganando? Sin duda, el consumidor.
WiMAX (Worldwide Interoperability for Microwave Access) hace referencia a un tipo de conexión inalámbrica que utiliza las ondas radioeléctricas para transmitir datos, pero a mucha más velocidad con mayor cobertura que WiFi, tecnología a la que está llamado a sustituir.
El estándar de transmisión es el IEEE 802.16 y permite conectarse a la red hasta 40 km de distancia del punto de acceso, es decir en un diámetro de 80 km alrededor de la estación base. Por este motivo, las transmisiones WiMAX se perfilan como una de las alternativas más sólidas a las conexiones inalámbricas en zonas poco pobladas o países emergentes, ya que se disminuye los costes de instalación de costosas infraestructuras, reduciendo éstas a ciertos puntos cada varios kilómetros. Además, muchas ciudades como Ámsterdam están optando por crear redes WiMAX para facilitar la conexión a la red y para las comunicaciones móviles.
Otra ventaja importante respecto a al WiFi es esta conexión permite una transmisión de datos superior, con una tasa de transferencia de hasta 75 Mbps facilitando una navegación y una descarga de archivos muy por encima de la mayoría de conexiones WiFi actuales. Con WiMAX se reducen los problemas de limitación de conexión que tienen los puntos de acceso WiFi particulares, normalmente protegidos para facilitar la conexión únicamente a sus propietarios, o los de la oficina por ejemplo, limitados a determinados usuarios.
La idea de los impulsores de esta tecnología es poder utilizar los equipos con conexión a internet, tanto en casa como fuera, ya sea en la calle, en el campo, en la oficina o en un restaurante, conectándonos directamente con la señal de nuestro operador sin necesidad de estar en un punto fjo cerca del hotspot.
Esta misma idea lleva muchos años intentándose llevar a cabo sin éxito con la conexiones WiFi, ya que se ha tenido que enfrentar al inconveniente de tener que instalar varios puntos de acceso cada poca distancia, para poder ofrecer un espacio completo con conexión sin interrupción.
La asignatura pendiente es la seguridad. Aunque todavía no se ha comprobado del todo el efecto de las redes inalámbricas sobre el cuerpo humano, su proliferación ha sufrido un crecimiento exponencial en los últimos tiempos, inquietando a los grupos ecologistas más alarmistas que piden la vuelta a los cables.
Las radiaciones de los puntos de acceso WiFi y WiMAX son constantes y -de acuerdo con algunos investigadores- afectan los ritmos biológicos causando que el cerebro reduzca la producción de melatonina, una sustancia antienvejecimiento que, entre otras funciones, es anticancerígena. Según los partidarios de la vuelta a los cables, la consecuencia del abuso de las señales radioeléctricas es la aparición de insomnio, estrés, fatiga crónica o incluso cáncer en personas con predisposición a esta enfermedad.
Sin embargo, aunque todavía no está demostrado que haya evidencia de que los campos de radiofrecuencia puedan producir cáncer o alguno de estos síntomas, organismos internacionales, como la Comisión Europea, han fijado los límites de radiación máxima que pueden emitir los dispositivos de este tipo.
Además de la seguridad de las conexiones inalámbricas respecto al efecto sobre nuestro cuerpo, otro punto que destacan los usuarios es la seguridad de las redes en cuanto a vulnerabilidad ante posibles ataques de hackers.
La existencia de una red a la que puede conectarse cualquier usuario desde cualquier parte con un dispositivo adecuado, implica que pueda haber más de un equipo conectado a la misma red, y consecuentemente éstos puedan estar conectados entre ellos. Precisamente por este motivo, los usuarios que trabajan con información sensible y datos confidenciales son los más reacios a conectar sus ordenadores a redes inalámbricas a las que pueda entrar cualquier usuario.
A pesar de estos inconvenientes, los fabricantes están adoptando cada vez más esta tecnología y se muestran optimistas con las previsiones futuras. Según German Giner, responsable de la Unidad de Ingeniería WiMax para Europa de Nokia Siemens Networks, “WiMAX está empujando muy fuerte en los últimos años, será una realidad en España en 2008 y una realidad mundial en 2009”.



