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La ciudad inteligente

06 de marzo de 2009 - 11:59 CET

Rosalía Arroyo

Jose Luis Maupoey, Director Levante Unitronics, nos habla en este artículo de la ciudad inteligente.

Normalmente, cuando se habla de la ciudad inteligente o de la ciudad del futuro, tendemos a imaginar un panorama de película, con grandes neones, coches voladores, automatización y pantallas gigantes emitiendo sin cesar. En realidad, las ciudades inteligentes ya comienzan a ser una realidad y su aspecto externo es bastante similar al de las actuales. Aunque para algunos esto pueda resultar algo decepcionante, las ventajas para sus habitantes no son nada desdeñables, ya que mejoran muchos aspectos de su vida cotidiana.

La tecnología convive con nosotros de manera cada vez más fluida, y esa es también la filosofía de las nuevas ciudades, en las que la tecnología no tiene que ser intrusiva, sino integradora. Algunos cambios tecnológicos en los últimos años, como el crecimiento en el uso de Internet y el acceso mayoritario a la tecnología han tenido un importante impacto en cómo se plantean las infraestructuras urbanas. Actualmente edificios, urbanizaciones y ciudades se planifican teniendo en cuenta las necesidades de interconexión de sus habitantes, por lo que las redes de telecomunicaciones deben estar contempladas desde las primeras etapas.

De igual forma, se ha cambiado también el concepto de espacio público. Ahora el espacio que se comparte no sólo es físico, sino virtual. Las comunidades en la red conectan a las personas de forma similar a como lo hacen las reuniones de vecinos, por ejemplo. Es habitual que los nuevos desarrollos urbanísticos cuenten con comunidades virtuales de propietarios donde éstos exponen los temas que van surgiendo durante la construcción de sus viviendas.

Paralelamente, en las ciudades inteligentes se tiende a una asignación de los espacios más flexible. Se diluye la frontera entre público/privado, y un ejemplo de ello es el teletrabajo, que practica un cada vez mayor número de empleados. No es necesaria una oficina física, ya que un portátil, un móvil y las conexiones apropiadas bastan para trabajar en movilidad. De igual forma, las áreas Wi-fi que se han popularizado en diferentes zonas de las ciudades permiten revisar el correo mientras se toma un café en una terraza.

Otras mejoras que rápidamente dejarán sentir su impacto serán los sistemas inteligentes que controlarán, entre otros, elementos tan complicados en las ciudades como el tráfico. Coches inteligentes que reciben información sobre cuál es el mejor trayecto o dónde hay aparcamiento libre serán habituales en las nuevas ciudades. También los usuarios del transporte público se verán beneficiados, recibiendo en su móvil la información sobre dónde y cuándo pasará el autobús (esto ya está disponible a través de SMS en algunas ciudades). De la misma forma, el autobús podrá detectar si hay viajeros en las paradas y de esta forma modificar su recorrido si fuera necesario.

También parece claro que las ciudades del futuro optarán por la domótica para facilitar la vida en las viviendas y oficinas. Gracias a los sistemas abiertos de automatización, que se instalan de forma paralela a la construcción o remodelación de los edificios, se puede contar con servicios que a la larga son muy rentables. Climatización, iluminación, manejo de persianas, así como seguridad pueden ser gestionados centralizadamente y desde cualquier lugar de forma segura, algo que facilita la gestión energética y reduce los errores humanos involuntarios (ej.: dejar las luces de la oficina encendidas). La integración de redes de comunicación y de automatización, Conected Building, es una de las soluciones con más demanda actual y que será muy representativa de las ciudades inteligentes, ya que reduce el gasto energético y mejora la seguridad de los edificios.

Finalmente, los beneficios de una ciudad como esta para las empresas y negocios son muy claros, ya que pone a su disposición una tecnología puntera en la que, probablemente, de forma individual no invertirían. Giga Ethernet, redes Wi-Fi, además de otros servicios como CPD centralizados o Business Center con tecnologías multimedia como la videoconferencia, permiten a las empresas disponer de servicios que mejoran el desarrollo de sus negocios sin necesidad de adquirirlos directamente (algo inviable para empresas pequeñas).

Por todo esto, a diferencia de lo que podría parecer en un principio, una ciudad inteligente, no significa en absoluto que la tecnología cobre protagonismo por encima de las personas. Todo lo contrario, las ciudades del futuro serán diseñadas primando el componente humano, con criterios de flexibilidad y conexión que faciliten la vida de habitantes y trabajadores y aporten su granito de arena a la conciliación de la vida laboral con la familiar.

Jose Luis Maupoey, Director Levante Unitronics


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